La mayoría de los problemas se deben a puntadas demasiado grandes, que la tela se traspasa al derecho o a tensar demasiado el hilo. Cada puntada debe abarcar 1 o 2 hilos de la tela, pasar por el interior de la capa en lugar de salir por el derecho y procurar una separación uniforme con una tensión firme, pero no apretada. Siempre plancha el doblez antes de coser y dale un último planchado al final para un dobladillo impecable.
Combina el color y el brillo del hilo con la tela, elige un grosor adecuado y usa la aguja del tamaño correcto para evitar puntos o enganches visibles. Trabaja con trozos de hilo cortos para evitar enredos, fija el inicio y el final dentro del doblez y revisa el derecho cada pocos centímetros con buena iluminación. Una prueba rápida en un retazo te ahorrará tiempo y te permitirá ajustar la configuración antes de coser la prenda.
Adapta el método al tejido. En tejidos de punto, evita estirar el borde y da puntadas más pequeñas, o usa un ligero zigzag si es necesario. En telas gruesas, rebaja el dobladillo o usa una vista al bies para reducir el volumen, y en dobladillos curvos, suaviza el pliegue o reduce el margen para evitar ondulaciones. Para telas muy finas o muy pesadas, considera alternativas como un dobladillo pequeño o una puntada invisible, y deja que los dobladillos cortados al bies cuelguen antes de nivelarlos y coserlos.